Análisis de la técnica de Sean Cheetham (1 de 4) — Pintar lo que se ve

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Sean Cheetham es un pintor realista con un gran énfasis en el dibujo. Recibe influencias de Antonio López y Michael Hussar, pero reconoce inspirarse mayormente en grandes clásicos como Holbein, Alma-Tadema, Waterhouse, Dagnan-Bouveret, etc.

A pesar de su juventud, Sean ha logrado una sólida reputación entre los coleccionistas de arte del Sur de California. Vende todas sus obras en las exposiciones y recibe importantes encargos, trabajo que compagina con la docencia, enseñando a sus alumnos a pintar la figura humana con precisión, estilo y un decidido toque de dramatismo.



Champagne wishes & caviar dreams... (autorretrato)




Las claves de su pintura:

  • Dibuja conectando formas abstractas y no utiliza una construcción geométrica. Sencillamente pinta lo que ve.
  • Busca el parecido desde el dramatismo, exagerando los rasgos importantes antes que interpretarlos en su justa proporción (principio de la caricatura).
  • Las sombras son intencionadamente sucias y descuidadas, tratadas con un ligero lavado transparente y sin demasiada definición. En cambio las luces son opacas y bien definidas, logrando por contraste un efecto de relieve muy satisfactorio.
  • No se entretiene demasiado trabajando las sombras, únicamente define con precisión las luces y su relación tonal con la sombra. El nivel de definición y transparencia es intencionadamente heterogéneo y contrastado.
  • Como dice Richard Schmidno pone nada en la tela que no sea verdadero. Juzga y mide cada pincelada y cuida no entorpecer la pintura cometiendo errores. Parafraseando de nuevo a Schmid, es mejor una pintura bien inacabada que una mal acabada.



Los cuatro retos de trabajar al natural:

  1. Práctica — debemos ejercitarnos a diario para ser hábiles en la ejecución y análisis.
  2. Tiempo limitado — debemos destilar la complejidad del modelo con una lectura sintética que se adecúe al tiempo que disponemos para trabajar en ello.
  3. Valores limitados — no podemos trabajar toda la variedad de valores que percibimos, debemos editar ese número muy a la baja.
  4. Percepción — debemos simplificar la diversidad. No se ha de exagerar el detalle, es mejor exagerar la estructura fundamental.



Según Cheetham, estos son los grandes errores que cometen los pintores:

  • No se pinta lo suficiente. El impulso de pintar regularmente consolida lo que el artista aprende, no existe otra forma de progreso.
  • La mayoría de los artistas están tan ansiosos por pintar que comienzan sin tener bien resuelto el dibujo previo, lo que arruina el trabajo desde el principio.
  • Muchos pintores pecan de no oscurecer lo suficiente las sombras, y luego deben volver a ellas para rectificarlas y con ello lo ensucian todo. Hay que fijar la clave para los oscuros desde el principio.
  • Normalmente las transiciones entre valores —especialmente entre los oscuros y los medio tono— son demasiado abruptos. El medio tono debe fundirse con la sombra de modo sutil.
  • Un gran error es utilizar una paleta desorganizada. El artista termina por adivinar las mezclas antes que consultarlas racionalmente en el mapa de ordenación de colores que es su paleta.



Pintar lo que se ve:

Cheetham no pinta dos ojos, sino una mirada. Su proceso es muy lineal: encaje, sombras, medio tono y luces, siempre de oscuro a claro y con una paleta invariable, sin embargo no utiliza ningún sistema de construcción geométrica, sencillamente dibuja lo que ve ajustando el color con precisión. Al no intervenir directamente ningún ejercicio de conceptualización formal, puede centrar su intuición al 100% logrando un parecido asombroso con el modelo.

La mayoría de los profesores de arte enseñan a dibujar con formas simples, volumétricas y sintéticas. Tratar la cabeza como si fuera una pelota, el tórax como una caja y los brazos como cilindros. Te enseñan a utilizar los principios de Reilly para construir una figura como si fueran una fórmula universal: comenzar con el gesto, luego la columna, etc. De alguna forma los profesores se esfuerzan mucho en enseñar cómo interpretar las cosas y perfeccionar los procesos de interpretación del volumen.

Sin embargo, Sean es capaz de hacer retratos increíbles "prescindiendo" de todos esos procesos, ya que una vez se ha interiorizado la lección, se puede trabajar en modo automático. En música sería como tocar sin partitura: se puede prescindir de ésta en tanto que se ha interiorizado, lo cual requiere un profundo e ineludible estudio previo.

Todos sus retratos se parecen a sus modelos, y ninguna de sus cabezas se ha interpretado como una pelota porque, verdaderamente, las cabezas no son pelotas. Al dibujar una nariz, dibuja la nariz de esa persona prescindiendo de cualquier fórmula. Pinta la boca de esa persona tal como la ve, sin recaer en generalizaciones sobre cómo debe ser una nariz ideal; sencillamente es la nariz de esa persona, no una fórmula conceptual que se asemeje formalmente a esa nariz. Dedica toda su atención en pintar una nariz que verdaderamente pertenezca al modelo, y se olvida de la aplicación de técnicas de conceptualización del volúmen que lo alejen de su modelo orgánico.

Cheetham no prescinde de lo que sabe, lo tiene interiorizado y por ello no lo aplica intrusivamente sobre su trabajo. Ambas aproximaciones se funden en cierto grado, y sin embargo hace prevalecer lo orgánico. A mi entender, esa es la clave de su excelencia.

Sigue en: Análisis de la técnica de Sean Cheetham (2 de 4) — Armonía y paleta.