Archive for septiembre 2013

Problemas de la literatura artística



Problemas de la literatura artística:

  1. Cuanto más general sea el título del libro, tanto menos se aprenderá de él.
  2. Cuanto más específico sea el título del libro, tanto menos se podrá aplicar después.


Análisis de la técnica de Sean Cheetham (4 de 4) — Alla prima, paso a paso


Retrato Alla Prima, paso a paso:

→ Cheetham comienza restregando una mezcla grisácea y cálida a modo de imprimatura muy ligera. En otras ocasiones también utiliza un lavado con acrílico de forma similar.

→ Empieza a pintar sin un dibujo firme y preciso de la estructura de la cabeza, y únicamente define con precisión los límites entre luz y sombra (dibuja las manchas). Comienza el dibujo con el valor más bajo con el que va a trabajar, fijando la clave de oscuros. Ejecuta con mucha precisión con un pequeño pincel barato de nylon las formas básicas que configuran los grandes volúmenes, y emplea una gran dedicación en diferenciar las áreas limítrofes de la luz. Trabaja con mucho detalle, y es extremadamente riguroso con el dibujo previo, no permitiéndose errores desde el comienzo.

→ Al partir de la clave más baja de oscuros, se mantiene la luminosidad de las sombras y permite que el pintor no tenga que volver más tarde y termine ensuciándolo todo. Los tonos más claros de la sombra se refrescan con una mezcla de blanco y azul de manganeso (también esa mezcla se ve en las paletas de Michael Hussar y Jeremy Lipking).

→ Realiza muchas mezclas en la paleta de oscuros en esta primera fase inicial, y milagrosamente sus colores no se ensucian; bueno, no tan milagrosamente: ninguna mezcla es arbitraria. Utiliza frecuentemente el gris medio cálido para atenuar el croma de las mezclas oscuras (normalmente una mezcla de siena tostada y verde oliva).



El encaje y proporción son claves en el dibujo previo.



→ Probablemente el paso más importante en su estilo de pintura tonal está en el medio tono que transita entre las zonas de luz y sombra, convenientemente dramatizadas. Mezcla cuidadosamente desde un tono base de sombra que enfría, calienta, intensifica o atenúa. Para pintar la transición oscura simplemente aclaró el tono de sombra y  ajustó la temperatura según fuera necesario. Dedicaba especial atención a la forma y encaje de los bloques de sombra.

→ Indicó las sombras con más intensidad cromática desde el principio, reservando la clave de croma para los labios. Luego mezcló cuidadosamente un gris azulado y oscuro para el fondo.



Los acentos oscuros se ejecutan primero, luego se trabaja el fondo.



→ Trabaja con un especial cuidado con las zonas limítrofes entre luz y sombra. Mantiene su paleta ordenada en todo momento para conseguir mezclas precisas y cuidar las relaciones entre colores. Los medios tonos son especialmente importantes, y es donde se comenzarán a distinguir las luces frías y calientes en consecuencia de la luz o la influencia con el entorno. Sin duda los medios tonos —los límites entre luz y sombra— son la clave y se les dedica mucha atención.

→ Trabajando siempre desde oscuro hacia claro, una vez resuelto el medio tono, se procede a pintar las luces. Al igual que con los oscuros, en la paleta ya existe una área de color reservada a la mezcla de colores con blanco. Es un "color de carne" con un valor y croma medios.

→ Utilizando el valor más oscuro de luz, se aplica el color desde el medio tono con dureza y sin fundirlo todavía. Los colores en las áreas iluminadas se aplican de forma decisiva y dramatizando mucho los planos más iluminados.





→ Una vez resueltos los medios tonos las luces se abordaron con rapidez, y aun más rápidamente y con gran soltura las luces más altas. Existe una calculada intención para conseguir el vigorizado de las luces (es decir, un vigoroso empaste sin retoque que resalta el golpe de luz con el gesto de la pindelada).

→ Para terminar, utilizó una escobilla vieja y gastada como mezclador, fundiendo la dureza de los límites de las zonas de luz, dibujadas sobriamente y sin concesiones, como zonas abstractas de límites duros. El proceso se asemeja s su técnica para pintar con gouache, pero en lugar de ablandar la pintura con agua, se arrastra con un pincel seco a modo de blender.







Más ejemplos:







Anterior: Análisis de la técnica de Sean Cheetham (3 de 4) — Proceso pictórico.

Comienza en: Análisis de la técnica de Sean Cheetham (1 de 4) — Pintar lo que se ve.

Análisis de la técnica de Sean Cheetham (3 de 4) — Proceso pictórico


Proceso pictórico:

Normalmente utiliza tablas de madera imprimadas con varias capas de gesso acrílico blanco. La última capa la aplica con espátula; el acabado es liso pero absorbente. No lija en ningún momento y aprovecha bien las texturas que surgen por accidente. En caso de tranferir un dibujo sobre el soporte, utiliza polvo de grafito.

Cuando trabaja obras complejas en formatos grandes, utiliza tela de lino belga y empieza las obras con lavados de acrílico aplicados como acuarela muy transparente. Esta imprimatura es muy precisa acotando los colores locales.

Según he leído en los blogs de algunos de sus alumnos, Sean comienza sus talleres describiendo con detalle los materiales, dedicando una especial atención a la paleta. La distribución y elección de los colores es un tema de especial importancia. Luego comenta que, efectivamente, la mayoría de pinturas se hacen en la paleta e insiste en la importancia de trabajar con una bien ordenada y dispuesta. Es extremadamente preciso y cuidadoso en sus mezclas de color, las relaciones entre tono, valor y croma son impecables, acentuando el dramatismo en el contraste conceptual entre luz y sombra y tratamiento del rostro.

Comienza a dibujar con la mezcla mud, algo de trementina y un pincel de nylon barato, tomando unas acotaciones básicas. Normalmente las cabezas empiezan siendo más pequeñas en las primeras acotaciones, y va ajustando las medidas a la alza hasta que alcanza la dimensión que desea. Cuando las cotas están resueltas, se comienza a dibujar con la mezcla diluida, comenzando normalmente por los ojos, luego la nariz, y finalmente el resto —«Prefiero dibujar de dentro hacia fuera y empezar por los ojos antes que determinar primero la forma exterior y avanzar hacia dentro.»

La mezcla de color de sombra «embarrada» —mud— se mezcla con el color local del modelo (una mediana entre luces y sombra), y se enfría o calienta la mezcla según se requiera. Toda vez que el fondo y las sombras adyacentes y la clave de oscuros más oscuros están debidamente resueltos, el artista elabora a un lado una misma mezcla con blanco, luminosa, para lograr los medios tonos y las luces.

Después de establecer la clave de oscuros y el fondo, se procede a trabajar las sombras contiguas al fondo: «La mezcla excata es variable dependiendo de las condiciones de iluminación, sin embargo es muy usual preparar una base de sombra tostada con una pizca de la mezcla del fondo para neutralizarlo. Toda vez que ya se ha pintado la clave de los oscuros más oscuros, la mezcla mud solo interviene en las diferentes mezclas para preservar la armonía, aunque el croma varíe.»

Al comienzo no trabaja con mucho detalle, y dedica toda la atención en capturar el parecido del modelo con la mayor precisión posible. Luego se pintan algunos acentos de sombra con la mezcla de clave oscura, calentando la mezcla con carmín de alizarina en párpados, nariz, orejas y labios. Luego se pinta el fondo con una mezcla neutra de azul de cobalto y siena tostada.

Antes de comenzar a pintar los tonos de carne, Cheetham evalúa la naturaleza y número de fuentes de luz que afectan al modelo. «Normalmente el modelo posa bajo un punto de luz cálido, y luego se ve afectado por una luz proveniente de fluorescentes, mezclándose esa luz fría ambiente con la puntual cálida. En la fase inicial el dibujo es prácticamente monocromo, dándose diferencias de temperatura por las mezclas entre el verde oliva y el carmín de alizarina debido a la naturaleza de las fuentes de luz sobre el modelo. Gradualmente ajusto la temperatura de la sombra mud calentando la mezcla con carmín y una pizca de verde claro de cadmio, o bien la enfrío con una mezcla de azul de manganeso y blanco debido a la influencia de luz fluorescente.»

«La verdad es que no me gustan los tonos de piel a base de naranja y rojo, así que procuro que la luz tenga una naturaleza mixta añadiendo luces frías. Mi proceso se centra en resolver los valores en primer lugar, y luego la temperatura. Si el dibujo y los valores son correctos, la pintura va a funcionar bien sea con el color que sea.»

Dedica mucho tiempo a resolver el dibujo y lo valores de sombra, identificando y mezclando en la paleta cada uno de los valores de sombra y la temperatura de sus reflejos. Luego —y solo luego— se centra en las luces y prepara una mezcla de color base «light mud» (blanco de titanio, siena tostada, ocre amarillo claro, carmín y azul de manganeso). Cheetham recuerda frecuentemente a sus alumnos: «recordad que yo nunca pinto desde la mezcla base mud directamente, la utilizo en todas las mezclas para conseguir unidad y armonía, pero no se aplica nunca directamente.»

Después de tres horas de pintura, se toma un decanso de una hora. Las sombras ya se han resuelto y ahora procede a trabajar las luces, siempre de oscuro a claro. Cheetham aclara nuevamente que «las mezclas se realizan siempre en la paleta, nunca en la tela. Aunque haya pintores que trabajen directamente [se refiere al "surface painting"], yo prefiero mantener las sombras transparentes y juzgar los valores en la paleta antes de aplicarlos sobre la tela.»

Los medios tonos se consiguen a partir de la mezcla light mud que hemos preparado para las luces. Se utiliza una mezcla neutral de azul de cobalto y sombra tostada, similar al fondo, para mezclar con con el light mud, consiguiendo la más oscura de las luces. Se puede calentar la mezcla con carmín o siena tostada. El tono anaranjado puede neutralizarse con azul de cobalto y tal vez una pizca de blanco, o bien utilizar otros colores fríos (azules, violetas o verdes).




Este método tiene algunas ventajas, especialmente para los pintores amateur:

  1. El dibujo se resuelve como una tarea independiente, por lo que la concentración puede enfocarse más al no tener que preocuparse por conseguir armonía en el color en la primera fase.
  2. Ayuda a establecer una clave para los oscuros desde el principio, y la imprimatura de sombra transparente ayuda mucho a crear la ilusión de luminosidad.
  3. Al participar todos los colores de una mezcla común es más fácil lograr la armonía, especialmente en las áreas de transición entre valores con diferentes temperaturas de color, que tienden a ensuciarse fácilmente.
  4. Se elimina la necesidad de reajustar las relaciones entre valor y croma cuando la pintura ya está demasiado avanzada, evitando que se ensucie. La clave de oscuros se fija al principio, y la armonía se mantiene siempre y cuando nuestra paleta permanezca ordenada.

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Análisis de la técnica de Sean Cheetham (2 de 4) — Armonía y paleta

Armonía:

Además de tener una capacidad excepcional para comprender, dibujar y pintar la forma humana, la armonía de su pintura se basa en una paleta de colores y una técnica pictórica aprendida de Michael Hussar, su profesor y amigo en el Art Center College of Design de Pasadena, California.


Describe las manchas antes que pintarlas directamente: «mi dibujo es de líneas, no de manchas» —afirma Sheetham, debido a que no mancha directamente con colores sino que antes define con líneas los límites y formas de las manchas.


Para conseguir precisión y armonía Sean subraya la vital importancia de un dibujo sólido, y un sistema de mezclas basado en colores «sucios» o «embarrados» —como él mismo los llama, mud— que entona y da coherencia a todas las mezclas de sombras, medios tonos y luces.

«La peor debilidad en la pintura de figura humana está en la falta de solidez en el dibujo, y en la impaciencia de los alumnos por comenzar a pintar. Es vital asentar un buen dibujo desde el principio y luego corregirlo y perfeccionarlo constantemente mientras se trabaja. Pintar en base a un mal dibujo es un fracaso asegurado.» —Cheetham apunta que los estudiantes deben ante todo cuidar el dibujo al máximo, mantener las mezclas de la paleta debidamente dispuestas y ordenadas, y respetar siempre la secuencia de trabajo de oscuro a claro, fijando la clave desde el principio.


Por tanto, la clave de su pintura es es mezclar primero el color más oscuro y utilizarlo como imprimatura transparente para entonar el soporte, y trabajar siempre en base a la clave para los oscuros (una mezcla variable de verde oliva, carmín de alizarina y amarillo indio). Utiliza esa mezcla como imprimatura transparente, para dibujar y para sentar la clave de oscuros. Luego esa misma mezcla participa de algún modo en el resto de mezclas, incluso de las luces.



Paleta:


Sean dispone sus colores ordenadamente en su paleta, dividida muy claramente en dos grandes áreas de color:

  1. Un negro cromático para las sombras (negro y siena tostada) que enfría (con verde oliva o cobalto) o calienta (con cadmio o carmín de alizarina). De estas mezclas consigue la clave para los oscuros.
  1. Una mezcla de blanco, ocre amarillo claro y siena tostada. La enfría con azules, violetas o verdes (dependiendo de la naturaleza de la luz), o bien la calienta con rojo de cadmio o carmín. Para las partes más oscuras de la zona iluminada suele utilizar una mezcla de siena tostada y azul de cobalto.

Colores:


Rojo de Cadmio
Verde claro de Cadmio
Siena tostada
Laca carmesí
Ocre amarillo claro
Amarillo Indio
Blanco de Titanio
Azul de Manganeso
Azul de Cobalto
Violeta Windsor
Rojo de Alizarina
Verde oliva (oscuro, de W&N)
Sombra tostada
Azul Ultramar
… y un gris cálido para neutralizar (Rembrandt)


En el siguiente esquema se puede comprender mejor la importancia de una paleta ordenada:




Análisis de la técnica de Sean Cheetham (1 de 4) — Pintar lo que se ve


Sean Cheetham es un pintor realista con un gran énfasis en el dibujo. Recibe influencias de Antonio López y Michael Hussar, pero reconoce inspirarse mayormente en grandes clásicos como Holbein, Alma-Tadema, Waterhouse, Dagnan-Bouveret, etc.

A pesar de su juventud, Sean ha logrado una sólida reputación entre los coleccionistas de arte del Sur de California. Vende todas sus obras en las exposiciones y recibe importantes encargos, trabajo que compagina con la docencia, enseñando a sus alumnos a pintar la figura humana con precisión, estilo y un decidido toque de dramatismo.



Champagne wishes & caviar dreams... (autorretrato)




Las claves de su pintura:

  • Dibuja conectando formas abstractas y no utiliza una construcción geométrica. Sencillamente pinta lo que ve.
  • Busca el parecido desde el dramatismo, exagerando los rasgos importantes antes que interpretarlos en su justa proporción (principio de la caricatura).
  • Las sombras son intencionadamente sucias y descuidadas, tratadas con un ligero lavado transparente y sin demasiada definición. En cambio las luces son opacas y bien definidas, logrando por contraste un efecto de relieve muy satisfactorio.
  • No se entretiene demasiado trabajando las sombras, únicamente define con precisión las luces y su relación tonal con la sombra. El nivel de definición y transparencia es intencionadamente heterogéneo y contrastado.
  • Como dice Richard Schmidno pone nada en la tela que no sea verdadero. Juzga y mide cada pincelada y cuida no entorpecer la pintura cometiendo errores. Parafraseando de nuevo a Schmid, es mejor una pintura bien inacabada que una mal acabada.



Los cuatro retos de trabajar al natural:

  1. Práctica — debemos ejercitarnos a diario para ser hábiles en la ejecución y análisis.
  2. Tiempo limitado — debemos destilar la complejidad del modelo con una lectura sintética que se adecúe al tiempo que disponemos para trabajar en ello.
  3. Valores limitados — no podemos trabajar toda la variedad de valores que percibimos, debemos editar ese número muy a la baja.
  4. Percepción — debemos simplificar la diversidad. No se ha de exagerar el detalle, es mejor exagerar la estructura fundamental.



Según Cheetham, estos son los grandes errores que cometen los pintores:

  • No se pinta lo suficiente. El impulso de pintar regularmente consolida lo que el artista aprende, no existe otra forma de progreso.
  • La mayoría de los artistas están tan ansiosos por pintar que comienzan sin tener bien resuelto el dibujo previo, lo que arruina el trabajo desde el principio.
  • Muchos pintores pecan de no oscurecer lo suficiente las sombras, y luego deben volver a ellas para rectificarlas y con ello lo ensucian todo. Hay que fijar la clave para los oscuros desde el principio.
  • Normalmente las transiciones entre valores —especialmente entre los oscuros y los medio tono— son demasiado abruptos. El medio tono debe fundirse con la sombra de modo sutil.
  • Un gran error es utilizar una paleta desorganizada. El artista termina por adivinar las mezclas antes que consultarlas racionalmente en el mapa de ordenación de colores que es su paleta.



Pintar lo que se ve:

Cheetham no pinta dos ojos, sino una mirada. Su proceso es muy lineal: encaje, sombras, medio tono y luces, siempre de oscuro a claro y con una paleta invariable, sin embargo no utiliza ningún sistema de construcción geométrica, sencillamente dibuja lo que ve ajustando el color con precisión. Al no intervenir directamente ningún ejercicio de conceptualización formal, puede centrar su intuición al 100% logrando un parecido asombroso con el modelo.

La mayoría de los profesores de arte enseñan a dibujar con formas simples, volumétricas y sintéticas. Tratar la cabeza como si fuera una pelota, el tórax como una caja y los brazos como cilindros. Te enseñan a utilizar los principios de Reilly para construir una figura como si fueran una fórmula universal: comenzar con el gesto, luego la columna, etc. De alguna forma los profesores se esfuerzan mucho en enseñar cómo interpretar las cosas y perfeccionar los procesos de interpretación del volumen.

Sin embargo, Sean es capaz de hacer retratos increíbles "prescindiendo" de todos esos procesos, ya que una vez se ha interiorizado la lección, se puede trabajar en modo automático. En música sería como tocar sin partitura: se puede prescindir de ésta en tanto que se ha interiorizado, lo cual requiere un profundo e ineludible estudio previo.

Todos sus retratos se parecen a sus modelos, y ninguna de sus cabezas se ha interpretado como una pelota porque, verdaderamente, las cabezas no son pelotas. Al dibujar una nariz, dibuja la nariz de esa persona prescindiendo de cualquier fórmula. Pinta la boca de esa persona tal como la ve, sin recaer en generalizaciones sobre cómo debe ser una nariz ideal; sencillamente es la nariz de esa persona, no una fórmula conceptual que se asemeje formalmente a esa nariz. Dedica toda su atención en pintar una nariz que verdaderamente pertenezca al modelo, y se olvida de la aplicación de técnicas de conceptualización del volúmen que lo alejen de su modelo orgánico.

Cheetham no prescinde de lo que sabe, lo tiene interiorizado y por ello no lo aplica intrusivamente sobre su trabajo. Ambas aproximaciones se funden en cierto grado, y sin embargo hace prevalecer lo orgánico. A mi entender, esa es la clave de su excelencia.

Sigue en: Análisis de la técnica de Sean Cheetham (2 de 4) — Armonía y paleta.

La autocomplacencia, el primer paso hacia la decadencia

Para pintar bien hay que pintar muy mal durante años, y cuando creas que ya no lo estás haciendo mal, convéncete de que sí. Solo así se progresa.

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Carles Gomila
Human figure artist, looking though the past
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